Por qué pagar más por el mismo carburante?

 

Aunque ningún estudio ha demostrado que esto sea cierto, la verdad es que las grandes compañías operadoras venden sus carburantes como los “mejores”, dándoles un nombre que llame nuestra atención y sobretodo, subiéndoles el precio.

Los productos que actualmente nos encontramos en las gasolineras de las marcas más conocidas, ya pueden llamarse Gforce, Optima, Active, o cualquier otro nombre sofisticado que sirva como argumento para encarecerlo, realmente no son más que estrategias de marketing creadas por las marcas para lanzar el mensaje de que sus carburantes son diferentes y mejores que el resto, cuando nada más lejos de la realidad ya que el producto procede de los mismos centros de almacenamiento repartidos por la geografía española. 

 

La realidad de los carburantes en España, y por tanto en Europa, es que estamos ante un mercado sobradamente regulado donde la materia prima está sumamente controlada mediante análisis periódicos.

La principal compañía de logística de hidrocarburos, CLH almacena el carburante en tanques comunes hasta que son retirados por las distintas empresas del sector . Esta entidad, realiza protocolos de control de mediante sus continuos y rigurosos es la encargada de vender los combustibles a las operadoras y de garantizar que la calidad sea la misma para todas. De hecho, el combustible que distribuye CLH ya cuenta con modificaciones obligatorias, como el porcentaje de etanol y biodiesel que rebaja el impacto ambiental. Esto quiere decir que este combustible original ya se encuentra en plenas garantías de que cumple con todas las exigencias en cuanto a formulación, seguridad y calidad. Por lo tanto, el combustible más barato ya está obligado a ser bueno.

Este caso es parecido a lo que ocurre con los medicamentos. No hay ninguna diferencia entre el efecto de una pastilla de un distribuidor determinado y otra de un laboratorio desconocido, pero la mayoría de las veces compramos una marca determinada porque es más conocida.

Todo esto nos lleva a la conclusión de que nos están vendiendo el mismo producto pero un 10% más caro, simplemente por llevar una marca o un nombre especial en la etiqueta de la manguera, en este caso. La propaganda que se hace de ellos es totalmente injustificada y no aporta mayor garantía que un eslogan original y un precio desorbitado.

Eso sí, a la hora de confiar en una gasolinera o distribuidor determinado, es bueno tener en cuenta la trayectoria y experiencia de la compañía, los controles de calidad con los que cuenta y los certificados con los que cuenta para sus depósitos, lo que nos garantizará la calidad del producto y evitará alteraciones en el mismo.

En este sentido, lo más importante no es contar con una marca muy conocida, que tenga que encarecer su producto por los gastos que le conlleva, se trata de contar con una empresa de confianza y que además siempre nos aporte el mejor precio.

Fuente: Dinergia Información