Recargar un vehículo eléctrico en electrolinera cuesta el triple que repostar un diésel

22/11/18.- Recargar un vehículo eléctrico con los cargadores que el Gobierno quiere instalar en las gasolineras cuesta el triple que repostar un vehículo de gasóleo para recorrer la misma distancia: viajar 100 kilómetros con un diésel exige desembolsar ocho euros -14 euros con un gasolina-, mientras que con un eléctrico cargado en una electrolinera el gasto se dispara a 24 euros para que el negocio sea viable, se amortice la inversión, y se logre una rentabilidad del 6,5% anual.

El precio de la recarga de un vehículo eléctrico en una electrolinera no está regulado; cada empresario puede poner el que estime oportuno. Pero una instalación de recarga nueva debe recibir una subvención a la inversión del 70% y gozar de otras ayudas para que su precio de venta se equipare al del diésel, según un reciente informe de la Real Academia de Ingeniería, supervisado por el propio secretario de Estado de Energía, José Domínguez, antes de ocupar el cargo.

Tal y como adelantó elEconomista, el borrador de la Ley de Cambio Climático y Transición Energética establece que todas gasolineras con ventas superiores a cinco millones de litros de carburante al año estarán obligadas a instalar un punto de recarga para vehículos eléctricos de 22 kW en un plazo máximo de 27 meses desde su aprobación. La medida afecta directamente a unas 1.200 estaciones de servicio, a las que se añadirán un número aún desconocido en función de su cuota de mercado.

El sector de las gasolineras, representado por la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES), considera que esos plazos “son absolutamente precipitados” y apunta los puntos de recarga ya instalados “no son en absoluto rentables”, porque no hay demanda.

Además de que no haya demanda -circulan unos 10.000 vehículos eléctricos puros por el país-, los cálculos del informe Propuestas para el fomento de la movilidad eléctrica: Barreras identificadas y medidas que se deberían adoptar, elaborado por el Observatorio Energía e Innovación de Endesa de la Real Academia de Ingeniería, indican que, a menos que haya muchas ayudas públicas, es imposible rentabilizar una electrolinera durante toda su vida útil.

Tarda entre una y dos horas

El documento analiza la viabilidad del negocio de recarga eléctrica para un cargador de 22 kW, el escogido por el Gobierno, que permite cargar dos vehículos simultáneamente en una o dos horas y empieza a ser relativamente habitual en los centros comerciales. Incluyendo el coste de todos los equipos y su instalación, la inversión ronda los 30.000 euros. En el mercado se barajan cifras que oscilan de los 20.000 a los 70.000 euros.

A esa inversión inicial en equipamiento, cuya vida útil va de siete a 10 años, hay que añadir los costes de explotación: energía eléctrica, mantenimiento, comunicaciones… El informe estima unos 4.500 euros anuales, de los que el consumo de luz suma unos 2.800 euros.

Con la instalación se puede abastecer una media de 10 vehículos diarios -cifra manejada por la normativa europea, concretamente por la Directiva 94/2014/UE, para la implantación de una infraestructura para los combustibles alternativos- que recargan unos 10 kWh, según datos reales. De acuerdo con ello, la electrolinera debe vender cada kWh a un precio de 1,21 euros para obtener una rentabilidad del 6,5%.

Para que la recarga sea tan barata como repostar diésel, la ‘electrolinera’ debe tener tarifas eléctricas especiales

Ese coste, especifica el informe, resulta ser tres veces más elevado que su equivalente en gasóleo, de 0,4 euros por kWh, considerando que el litro de diésel cuesta 1,1 euros (ahora está en 1,35 euros). Introduciendo la distancia en los cálculos, el coste de recorrer 100 kilómetros con un vehículo de gasóleo que consuma siete litros exige desembolsar cerca de ocho euros, mientras que con el vehículo eléctrico recargado en la electrolinera, el desembolso se triplica hasta los 24 euros. Sería aún más elevado en un cargador con mayor potencia y mayor velocidad de carga.

Al final, para que la recarga sea tan barata como el repostaje de diésel, la electrolinera debe tener tarifas eléctricas especiales -quedar eximida del término de potencia-, trasladar a la Administración costes de personal -los asumirían los equipos municipales de alumbrado- y aún así tendría que cobrar una subvención del 67% del valor de la inversión inicial.

Si el coche eléctrico se carga con un punto doméstico -tarda de seis a ocho horas-, y con la tarifa eléctrica supervalle, el coste es 20 veces inferior que en la electrolinera, unos 0,012 euros por kilómetro.

 

Fuente: El Economista.es