¿Sabías que comer carne contamina más que conducir?

8 julio 2019

¿Sabías que comer carne dos días a la semana equivale a casi 300 km de emisiones de un coche diésel mediano? Este dato puede sorprendernos, pero es una realidad inquietante sobre la que apenas oirás noticias. El sector de la ganadería da sustento a casi un quinto de la población mundial y es uno de los principales aceleradores del cambio climático.

Sí, lo de los pedos de las vacas suena a chiste, pero es una triste realidad que la ganadería masiva es un verdadero atentado ecológico. Las emisiones contaminantes y de efecto invernadero de esta industria son mayor que las del automóvil y el transporte.

En contra de lo que podamos pensar, no es el hombre ni su actividad industrial quien produce la mayoría de las emisiones de CO2 en nuestro planeta. Es la propia Naturaleza quien -mediante, erupciones volcánicas, procesos químicos que hay en todo ser viviente…- produce la mayor parte del CO2.

Lo que sucede es que el ciclo natural terrestre es un juego de equilibrio. El CO2 es un gas necesario para la vida y la Tierra es un ser vivo en el que unos procesos compensan otros.  Gracias a ello nuestro planeta es como lo conocemos. Nosotros, con nuestro desarrollo, hemos provocado un desequilibrio y eso es lo que está provocando cambios climáticos. Podríamos decir que se cumple una ley básica de la física que se puede extrapolar a casi todos los ámbitos de nuestro día a día: toda acción trae consigo una reacción.

FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) elaboró un informe en el que alertaba a los gobiernos sobre la gravedad del problema que estaba ocasionando el consumo excesivo de carne en nuestra sociedad moderna. Seguro que, si preguntas a tu padre o a tu abuelo, te dirá que, cuando eran niños, apenas comían carne, porque era muy cara y escaseaba. Sin embargo, en la actualidad,  nuestra dieta es carnívora en su mayor parte.

La producción de carne se ha abaratado al hacerse masiva, pero ha conllevado otros costes que se han convertido en un problema grave del que apenas se habla.

Producir un kilo de carne consume 16 toneladas de agua

Parece que da más miedo que se acabe el petróleo que el que no tengamos agua potable. El hombre existe desde hace miles de años antes de que supiésemos que el petróleo existía, pero sin agua no habría vida, así de simple.

Para producir un kilo de carne de vacuno, es necesario gastar 16.000 litros de agua. Si seguimos el consejo médico de beber al menos un litro de agua al día, tardaríamos 16.000 días de nuestra vida en consumirlos. Es decir, ocho hamburguesas (suponiendo que estuviesen hechas de carne de vaca) equivaldrían al agua que consumiríamos a lo largo de casi 44 años de nuestra vida.

Según el informe de FAO, el sector ganadero es el responsable del 9 % del CO2 procedente de la actividades humanas, pero produce un porcentaje mucho más elevado de los gases de efecto invernadero más perjudiciales. Genera el 65 % del oxido nitroso de origen humano, que tiene 296 veces el Potencial de Calentamiento Global (GWP, por sus siglas en inglés) del CO2. La mayor parte de este gas procede del estiércol.

También es responsable del 37 % de todo el metano producido por la actividad humana (23 veces más perjudicial que el CO2), que se origina en su mayor parte en el sistema digestivo de los rumiantes, y del 64 % del amoniaco, que contribuye de forma significativa a la lluvia ácida.

El informe de la FAO explica también otro impacto de la ganadería en uno de los pulmones más importantes del planeta. Nada menos que el 70 % de los bosques que han desaparecido en el Amazonas se dedican a pasto para el ganado.

La industria del automóvil es más ecológica que la ganadería

Mientras que los fabricantes de automóviles han tenido que reducir drásticamente las emisiones contaminantes y los consumos de sus mecánicas, en la ganadería se han optimizado poco los procesos productivos. Las emisiones de óxidos de nitrógeno y de metano (producidas principalmente por el estiércol) apenas se tratan o se aprovechan y el resultado es que sus emisiones son absolutamente descomunales e insostenibles. Mientras que en grandes ciudades se restringe el uso del automóvil, no se propone a la población una dieta con un consumo de carne más racional.

¿Por qué un coche debe llevar carísimos catalizadores para eliminar los NOx mientras que las emisiones de N2O producidas por la ganadería masiva generan más emisiones que el transporte por carretera en la Tierra? Lo más irónico del asunto es que, para reducir las emisiones de óxidos de nitrógeno, los vehículos con Adblue usan urea proveniente en su mayoría de la orina del ganado.

FAO propone que nos vayamos acostumbrando a comer insectos y larvas en vez de aves, cerdos y vacas para cubrir la necesidad de nuestro organismo de obtener proteínas en la alimentación, pero también se podrían optimizar más los procesos de la ganadería. El problema es que estamos dispuestos a pagar más por usar el coche y, sin embargo, no queremos pagar más por la comida y, lógicamente, el ganadero que reduzca sus emisiones de N2O o que atrape el metano y lo use como combustible debe ver recompensado su esfuerzo.

Dinergia Información