Sentencia histórica a la DGT: no puede multar si no identifica al conductor

9 febrero 2020

La sentencia establece que se vulnera la presunción de inocencia

Los radares fijos y móviles multan cada día a miles de conductores de toda España por exceso de velocidad. En la mayoría de las ocasiones no se intercepta a los infractores, por lo que los conductores no son identificados. Sin embargo, reciben una carta pocas semanas después de haber cometido la infracción en la que se les pide que paguen la sanción o bien identifiquen a la persona que conducía el vehículo para hacerle llegar la multa.

Eso es lo que le ocurrió a un conductor madrileño que fue ‘cazado’ por un helicóptero de la DGT cuando circulaba a 160 kilómetros por hora por una autovía donde la velocidad máxima era de 120. Desde Tráfico, se le pidió que identificara al conductor que conducía el vehículo o que abonara 300 euros de sanción. La DGT anula más de 15.000 multas de un radar que sanciona mal (y podrían ser más). Se trata de un cinemómetro situado a la salida del túnel de la Bolgachina en la A-66 y que estaba multando hasta 30 kilómetros por hora por debajo del límite de la carretera

Pero el protagonista de esta historia se negó y pidió a su abogado que recurriera la sanción económica, así como la retirada de dos puntos del carné que lleva aparejada la infracción. El letrado presentó las alegaciones oportunas y, ahora, el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 6 de Madrid ha dictado una sentencia histórica.

No se puede multar sin identificar

El juzgado que ha estudiado este caso señala que al no saber a ciencia cierta quién es la persona que conducía el vehículo en el momento de la infracción, no se puede multar ni restar puntos al propietario del vehículo. Si se hiciera, se estaría vulnerando su presunción de inocencia.

La sentencia explica que «no existe prueba en el expediente administrativo de que el recurrente fuera el conductor del vehículo»

El tribunal cree que esa presunción de inocencia es más importante que la sanción y no entiende que haya una obligatoriedad de comunicar a la Dirección General de Tráfico quién era la persona que conducía el vehículo en el momento de ser pillada cometiendo una infracción.

En la sentencia, el juez señala que «no existe prueba en el expediente administrativo de que el recurrente fuera el conductor del vehículo», por lo que anula la sanción de 300 euros y la pérdida de dos puntos del carné con que se le sancionó.

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